Habíamos oído que no merece la pena visitar Bruselas... y la visitamos. No es que no escuchemos consejos, pero la ciudad se cruzaba en nuestro camino y siempre parece obligatorio hacer parada en la capital oficiosa de Europa.
No es una ciudad monumental y tiene sus cosillas interesantes, pero no convence para hacer turismo. Menos mal que siempre nos quedará el modernismo para embellecer las ciudades...















