La idea era sencilla: deambular por la ciudad- en este caso Valencia- para hacer fotos a mansalva y captar la vida, el movimiento incesante desde distintas ubicaciones, en cualquier lugar según se dieran las circunstancias, sin buscar mejores encuadres, sin estudiar ni medir la luz, sin trípode; sobre una papelera, un banco, un contenedor o una valla. Luego había que darle ritmo al movimiento congelado, como la animación de dibujos a lápiz en la esquina de un cuaderno.
Las fotos están casi crudas y el vídeo no tiene edición; sólo abunda la paciencia del principiante que necesita aprender para manejar software nuevo y la ilusión por adentrarnos en un campo nuevo y complejo.
En fin, esto es Valencia city-motion...