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28 de septiembre de 2014

Pilars caminants de Tarragona. Un Xiquet más

Ver castells es emocionante. Y tener amigos que te permitan vivir la excitación del momento como si fueras uno más de la colla, un lujo.
El de las gafas de sol, concentrado.
Hace poco han terminado las fiestas de Santa Tecla en Tarragona. Una semana y media de eventos, música y jarana por toda la ciudad. El remate lo ponen, el 24 de Septiembre, los pilars caminants. Las cuatro colles castelleres de la ciudad- y miles de personas alrededor- se apretujan delante de la catedral para cargar dos castells y un pilar.
El final es apoteósico: los pilares- de 4- suben, uno por uno y por orden de antigüedad, las escaleras de la Plaça de les Cols al Pla de la Seu, se giran, las bajan, descienden toda la Calle Mayor entre el nerviosismo, la ebullición y el éxtasis popular, hacen la Baixada de la Misericòrdia- un empedrado con doble curva y fuerte pendiente-, giran para entrar en la Plaça de la Font y la recorren hasta llegar a los escalones del Ayuntamiento. 500 metros aproximadamente, poca broma. Allí, en el balcón, espera el alcalde, que se retira y deja que al enxaneta le tiendan una faja para alzarlo.
El del dedo, controlando.
Gracias a Vicenç y Judit hemos podido hacer el recorrido del pilar de los Xiquets de Tarragona a escasos metros de él, acompañando a la marea de camisas rojiblancas, sintiendo toda la excitación dels matalassers, entre gritos de ánimo, aplausos y un implacable nerviosismo in crescendo. Son ejemplares el respeto y el compañerismo, la unión, el trabajo en grupo y el esfuerzo que cada uno rinde a los demás. Piel de gallina, y mi más absoluta admiración.

5 de julio de 2013

Tarragona, ciutat de castells (y III)

Ya casi soy uno de ellos.
El pasado sábado un amigo nos invitó a ver un entrenamiento de la colla Xiquets de Tarragona, en plena semana de actuaciones y exhibiciones; nos enseñó la sede, nos dio nociones de historia y nos explicó algunos entresijos de la vida castellera. Mientras tanto los niños jugaban trepando con una facilidad pasmosa, con las manos agarradas a barras fijas y los pies sobre la pared; parecían ardillas con casco.
Cuando nos íbamos después de pasar una hora viendo un amplio repertorio de castells, nos dijeron que el siguiente era un ensayo muy interesante: una torre de ocho pisos con un tronco de cinco personas. Y nos quedamos, claro.
Mientras formaban la piña inferior alguien me animó a ayudar, a ser uno más. Me colocaron casi en el borde, me enseñaron cómo agarrarme al de delante, nos apretamos y me pasaron por encima, como es lógico. Erguía la cabeza y veía los pisos levantarse con mucha soltura, mientras abajo el calor humano apretaba y todo el mundo callaba escuchando las voces del cap de colla.
Desde entonces algo de casteller corre por mis venas. ¡Gracias Vicenç, los Xiquets de Tarragona habéis ganado un seguidor!

3 de julio de 2013

Tarragona, ciutat de castells (II)

Mano a mano entre las collas Xiquets de Tarragona, Xiquets del Serrallo, Jove y Sant Pere i Sant Pau.
Bien cerca, sintiendo la tensión de cada momento y observando que cada movimiento tiene su explicación e importancia.

1 de julio de 2013

Tarragona, ciutat de castells (I)

Suena la gralla, hay castells. Concentración, equilibrio, fuerza, compañerismo.
Más de doscientos años levantando castillos humanos han tenido que pasar para que se celebrase la "Primera setmana castellera de Tarragona". Y que sean muchas más...