Nadie presume tanto de su ciudad como un sevillano. Y a ninguno como a un sevillano le gusta más que le recuerden lo bonita que es su ciudad. Eso seguro. O dicho de otra forma, es difícil que exista alguien más encerrado en su mundo que un vecino del Guadalquivir y la Giralda.
El segundo razonamiento puede ser una paja mental mía, pero el primero tiene su lógica: Sevilla es monumental como pocas ciudades en el mundo, su gente derrocha desparpajo y alegría, tiene un clima agradable durante diez meses al año y un inmenso casco antiguo del que brota la Historia en cada esquina. Eso es lo que ve el turista, pero...
Pero como toda ciudad española y mediterránea, tiene su trastienda, su urbanismo pobre, su suciedad y su periferia, esos lugares donde todo se desordena y donde cualquier cosa que pueda hacerse mal, se hará mal.
Yo no soy amante de mi ciudad- ni de ninguna-, por el simple hecho de que aunque le encuentro cosas positivas para vivir, también hay otras que detesto. Ésta y las próximas dos entradas son el resultado de una mañana fotografiando tres rincones distintos de la ciudad, la que no se muestra, la que se aleja de los coches de caballos y el olor a azahar.
17 de septiembre de 2014
15 de septiembre de 2014
13 de septiembre de 2014
Je suis désolé
Nueve días de viaje por el sureste francés, entre ciudades llenas de arte y monumentos, chapuzones en playas, ríos y lagos, aldeas de piedra, castillos, la garganta fluvial más profunda de Europa y la Camarga, hogar de miles de flamencos rosas en la desembocadura del Ródano.
La vuelta a casa, el regreso a la normalidad y el fin de las vacaciones siempre serán una putada. Se está mejor por ahí dando tumbos...
2 de septiembre de 2014
Nationaal Park De Groote Peel
Ya se sabe que nos gusta más un bicho que a un niño una piruleta... sigan al gnomo, por favor.
¿Qué se puede hacer una lluviosa tarde de primavera entre ordenados campos verdes y mimadas casitas holandesas, sin ciudades a la vista?
Coger el mapa y buscar un espacio natural cerca de alguna carretera perdida. Parque Nacional De Groote Peel, un pequeño humedal de pantanos y páramos silenciosos.
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1 de septiembre de 2014
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