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8 de mayo de 2015

Selfie multiplayer

Un azulejo (bonito), un selfie, ahí estaba el juego.

Sobra encanto en las calles de nuestros vecinos: fachadas cubiertas con azulejos, uno de los reclamos estéticos más utilizados en Portugal.
Sólo hay que coger el mapa y trazar la ruta; por orden, de izquierda a derecha y empezando desde arriba: Lisboa (2), Nazaré, Coimbra, Aveiro, Guimarães, Braga y Oporto.

22 de septiembre de 2014

Perímetro sevillano (y III)

De polígono industrial a parque empresarial, ¿por arte de magia? Esta es la intervención industrial más destacada que recuerdo para que la economía de la ciudad se diversifique y crezca. Por supuesto reurbanizar, mejorar las dotaciones o incentivar la mejora del tejido productivo ni se plantea; eso ya lo harán los alemanes...

19 de septiembre de 2014

Perímetro sevillano (II)

Paisajes que la Expo'92 nos dejó. Ya saben, lo que queda de los albores de nuestro gran ciclo económico.
Sin su Exposición Universal y, sobre todo, sin la enorme transición territorial y urbanística que conllevó, Sevilla seguramente seguiría siendo una ciudad enganchada a la primera mitad del siglo XX; la intervención quirúrgica transformó la red fluvial, hizo que la capital andaluza olvidara su miedo al río y dejara de darle la espalda (no hay quien conciba ahora Sevilla sin su Guadalquivir, ¿verdad?), regeneró su tejido ferroviario, abrió grandes avenidas al tráfico y, en general, mejoró todas sus conexiones terrestres con el exterior, gran circunvalación incluída.
Tuvo sus chapuzas, claro, de esas obligatorias en este contexto; en Sevilla vienen de serie, como la familia de tu cónyuge.

Costó que la zona recuperara la actividad tras los fastos de Curro (¡qué cosa!) y Felipe González (¡qué rostro!), pero hoy es lugar de trabajo de muchos sevillanos. No obstante, es raro que alguien se pare a echar un ojo más allá de los semáforos del día a día, y quedan grandes vacíos incluso en algunos de los lugares más simbólicos.

17 de septiembre de 2014

Perímetro sevillano (I)

Nadie presume tanto de su ciudad como un sevillano. Y a ninguno como a un sevillano le gusta más que le recuerden lo bonita que es su ciudad. Eso seguro. O dicho de otra forma, es difícil que exista alguien más encerrado en su mundo que un vecino del Guadalquivir y la Giralda.
El segundo razonamiento puede ser una paja mental mía, pero el primero tiene su lógica: Sevilla es monumental como pocas ciudades en el mundo, su gente derrocha desparpajo y alegría, tiene un clima agradable durante diez meses al año y un inmenso casco antiguo del que brota la Historia en cada esquina. Eso es lo que ve el turista, pero...
Pero como toda ciudad española y mediterránea, tiene su trastienda, su urbanismo pobre, su suciedad y su periferia, esos lugares donde todo se desordena y donde cualquier cosa que pueda hacerse mal, se hará mal.

Yo no soy amante de mi ciudad- ni de ninguna-, por el simple hecho de que aunque le encuentro cosas positivas para vivir, también hay otras que detesto. Ésta y las próximas dos entradas son el resultado de una mañana fotografiando tres rincones distintos de la ciudad, la que no se muestra, la que se aleja de los coches de caballos y el olor a azahar.

27 de abril de 2014

Guggenheim, in and out

Por fuera es un edificio más que destacado, en un lugar sobresaliente del nuevo plano urbano de Bilbao. Por dentro depende de lo que te fumes... yo aproveché para entretenerme con la estructura.

5 de febrero de 2014

Ámsterdam para paseantes

750.000 habitantes y 700.000 bicicletas respetadas casi reverencialmente en el tráfico urbano; me pregunto cómo lo habrán conseguido...
Ámsterdam, de pueblo de pescadores a cabecera de una de las principales conurbaciones europeas, con sus fachadas torcidas y todo.

7 de enero de 2014

La Expo del Agua, otro timo "marca España"

Primero fue la España del ladrillo, después la de los grandes eventos y los edificios singulares, pletóricos como estábamos en nuestra burbuja de fantasía. Todavía hoy hay quien vende humo con Olimpiadas y grandes centros para ludópatas, mafiosos y amigos del estraperlo, siempre con la cantinela del empleo sonando de fondo. Y quien se lo cree, claro.
Zaragoza tuvo en 2008 su propio orgasmo, la Exposición Internacional enfocada al "agua y desarrollo sostenible". Se especuló (obvio, es España) y se construyó sobre un meandro inundable del río Ebro, ocupado hasta entonces por huertas que abastecían a mercados locales y generaban trabajo, productividad y riqueza por y para el territorio. Hoy es un solar acribillado por edificios vacíos en proceso de ruina, incluyendo el más simbólico de la Exposición- la Torre del Agua y sus 76 metros de altura-, y un telecabina que sólo el cierzo mueve. Su más destacada utilidad es ser lugar de paseo para la tercera edad, familias con carritos de bebé, perros y niños en bicicleta; salta a la vista que son resultados difícilmente alcanzables sin una inversión multimillonaria y la destrucción de un paisaje fluvial, ¿verdad?
La década que creíamos de prosperidad no fue más que un expolio cuyas consecuencias pagaremos por mucho tiempo, y ahora empezamos a darnos cuenta de cuan grande ha sido. Ésta, y no otras pajas mentales, es la verdadera "marca España".