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15 de junio de 2014

Tenerife sin el Teide. Tomate sin sal

Tenerife tiene el Teide, y ese todo lo puede. Pero a la isla le falta chicha, sobre todo si echo la vista atrás y la comparo con La Palma y La Gomera.
El Parque Nacional es una maravilla que la geología nos ha regalado, pero el litoral está masacrado y falto de encanto. Es una pena que el recorrido entre Los Cristianos y Santa Cruz de Tenerife, bordeando Sur y Este de la isla, nos diera tan pocas alegrías.

2 de junio de 2014

Valle (del) Gran Rey

La Gomera es un pequeño (por el tamaño de la isla) gran libro de Geografía.
A su origen volcánico y el bosque húmedo subtropical protegido como Parque Nacional de Garajonay, hay que sumar los vigorosos barrancos esculpidos por la erosión hídrica reciente (en tiempos geológicos, claro) y los cauces fluviales encajonados, la vegetación propia de la latitud y el clima, los acantilados costeros, los nuevos usos turísticos y su aceitosa mancha urbanística, la adaptación de la agricultura al relieve, con el crecimiento en las últimas décadas del cultivo de plataneras y las plantaciones en terrazas...
Valle Gran Rey es todo un epílogo, además de un lugar perfecto para comer pescado fresco y una buena ración de papas con mojo canario.

10 de mayo de 2014

Geomorfología canaria (y II): el Teide. Lección magistral

El Teide es un estratovolcán de tipo vesubiano. Los estratovolcanes son volcanes cónicos compuestos por múltiples capas alternantes de depósitos volcánicos: lavas endurecidas, cenizas, piroclastos... depositados en fases alternantes explosivas, debido a la sucesión de materiales aéreos (bombas, lapilli, cenizas, lanzados por la fuerte presión de los gases liberados en la erupciones), y de lavas fluidas.

La evolución geológica del Teide es un excelente ejemplo de las fases de formación y erosión de una isla volcánica de punto caliente. Durante el Mioceno, y aproximadamente hace unos 10 millones de años, se constituyó la protoisla de Tenerife en torno a 3 macizos volcánicos, probablemente separados por aguas oceánicas en algunas fases. La mayor parte de los restos de estos tres antiguos edificios volcánicos están o sepultados por otros depósitos posteriores, o erosionados. 
Tras una época de calma (y por tanto de erosión), se formó, hace unos 5 millones de años, un gigantesco volcán, de unos 4.500 metros de altitud, y que constituyó la base de las actuales Cañadas del Teide. O bien tras un colapso del edificio volcánico o bien tras un deslizamiento gravitacional (no existe acuerdo científico sobre esta cuestión), aparecieron sucesivos volcanes, ya dentro del Cuaternario (edificios Cañadas I, II y III), que también fueron desmantelados o por hundimiento o por deslizamientos menores. Hace 150.000 años, se produjo una enorme explosión en el Edificio Cañadas III, que generó la actual caldera. 

Es sencillo intuir la forma del anterior edificio volcánico si se echa un vistazo en algún visor 3D, como Google Earth, e incluso en la foto que encabeza esta entrada. Las crestas que parecen cerrar las Cañadas actuales (a la derecha en la primera imagen, al fondo en la segunda) indicarían, de acuerdo con la hipótesis del colapso por explosión del edificio volcánico, los límites del volcán anterior. A partir de entonces, se inició la construcción de los estratovolcanes Teide – Pico Viejo en la mitad norte de la Caldera cuya construcción dura hasta nuestros días. 
En la actualidad existe una red de monitorización del Teide, que alertaría sobre una posible explosión o hundimiento del volcán, que ha de producirse, con casi toda certeza, en un futuro no muy lejano. Se trata de una cuestión de fortuna y probabilidad que este futuro sea geológico y no histórico. No obstante la cuestión de los riesgos naturales no es menor, habida cuenta la población que soporta la isla, y las evidencias de algunos eventos de explosiones muy violentas en la vecina Gran Canaria, como el complejo Volcán/Caldera de Bandama.

Texto: Pablo Fraile Jurado. Profesor Ayudante Doctor, Departamento de Geografía Física. Universidad de Sevilla. 

Mil gracias por tu enorme aportación.

Más fotos y comentarios en la Geophotopedia de la Universidad de Sevilla.

6 de mayo de 2014

Geomorfología canaria (I): el Roque de Agando

Un pitón fonolítico es una forma de relieve producida por la erosión diferencial en una chimenea volcánica. El tiempo y la acción de los agentes erosivos hacen desaparecer el cuello volcánico, mientras el magma solidificado en su interior, mucho más masivo y resistente, aguanta los embates del tiempo y esculpe formas curiosas en el paisaje.
En las Islas Canarias hay notables ejemplos, como el Roque de Taborno, los Roques de García, el Roque de los Muchachos, el Roque de la Cumbrecita o el Roque Cano.

11 de marzo de 2014

El Garajonay sobre sus cenizas

Y en 2012 un terrible incendió quemó más del 10% de la superficie de La Gomera, isla declarada Reserva de la Biosfera, y casi 800 hectáreas del Parque Nacional de Garajonay, Patrimonio de la Humanidad.
Ver bosques tan valiosos en este estado y que, más de un año después de extinto el fuego, el olor a quemado se te siga colando por la nariz, te tiran el alma al suelo.

8 de marzo de 2014

Mirando al Terciario: los bosques de laurisilva gomeros

A veces el valor del tiempo es tan excepcional e insustituible que apabulla.
Hace 20 millones de años (¡20.000.000 de años!), los bosques húmedos subtropicales de laurisilva se extendían por gran parte del espacio emergido entre los trópicos de Cáncer y Capricornio; cubrían también, por ejemplo, una amplia zona de la cuenca mediterránea. El clima predominante entonces era más cálido y húmedo que en la actualidad, y su transición a temperaturas más frías y periodos más secos fueron relegando estos hábitats a lugares cada vez más aislados. Hasta que desde hace unos 10.000 años se han convertido en santuarios de una naturaleza confinada e irreemplazable, testimonio de tiempos en los que la especie humana no llegaba ni al estado larvario.
¿Pero qué es la laurisilva?
Es un bosque perennifolio húmedo subtropical- selva si se considera la variedad de especies arbóreas que alberga, unas veinte en las Islas Canarias, hasta cien en otros lugares-, un ecosistema terciario relicto alimentado por la humedad constante que aportan los vientos marítimos. Las masas de aire cargadas de vapor de agua, al entrar en contacto con la tierra y ascender a consecuencia del relieve, se enfrían y condensan, precipitando en forma de lluvia y niebla casi constantes (lluvia horizontal). El resultado es una exuberancia vegetal llena de endemismos en formaciones de fayal-brezal y laurel, musgos, helechos y un suelo enriquecido por abundante materia orgánica.
Se trata de un ecosistema muy húmedo en el que siempre crees estar mojándote- y de hecho así es-. Es un mar de nubes que no deja de gotear sobre ti, una transición entre los bosques templados y las selvas tropicales. Visítalo en La Gomera, en el Parque Nacional de Garajonay, un hábitat vegetal congelado en el tiempo desde hace miles- y millones- de años. El valor del tiempo.

21 de febrero de 2014

La Gomera, first round

El sol se levanta sobre La Gomera, el Valle de Hermigua despierta sus colores y el Roque Cano se despereza; cientos de barrancos se despatarran por toda la isla mientras su misterioso interior permanece envuelto en nubes.
A la caza del Parque Nacional de Garajonay, los bosques de laurisilva y su lluvia horizontal...