Mostrando entradas con la etiqueta laurisilva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta laurisilva. Mostrar todas las entradas

11 de marzo de 2014

El Garajonay sobre sus cenizas

Y en 2012 un terrible incendió quemó más del 10% de la superficie de La Gomera, isla declarada Reserva de la Biosfera, y casi 800 hectáreas del Parque Nacional de Garajonay, Patrimonio de la Humanidad.
Ver bosques tan valiosos en este estado y que, más de un año después de extinto el fuego, el olor a quemado se te siga colando por la nariz, te tiran el alma al suelo.

8 de marzo de 2014

Mirando al Terciario: los bosques de laurisilva gomeros

A veces el valor del tiempo es tan excepcional e insustituible que apabulla.
Hace 20 millones de años (¡20.000.000 de años!), los bosques húmedos subtropicales de laurisilva se extendían por gran parte del espacio emergido entre los trópicos de Cáncer y Capricornio; cubrían también, por ejemplo, una amplia zona de la cuenca mediterránea. El clima predominante entonces era más cálido y húmedo que en la actualidad, y su transición a temperaturas más frías y periodos más secos fueron relegando estos hábitats a lugares cada vez más aislados. Hasta que desde hace unos 10.000 años se han convertido en santuarios de una naturaleza confinada e irreemplazable, testimonio de tiempos en los que la especie humana no llegaba ni al estado larvario.
¿Pero qué es la laurisilva?
Es un bosque perennifolio húmedo subtropical- selva si se considera la variedad de especies arbóreas que alberga, unas veinte en las Islas Canarias, hasta cien en otros lugares-, un ecosistema terciario relicto alimentado por la humedad constante que aportan los vientos marítimos. Las masas de aire cargadas de vapor de agua, al entrar en contacto con la tierra y ascender a consecuencia del relieve, se enfrían y condensan, precipitando en forma de lluvia y niebla casi constantes (lluvia horizontal). El resultado es una exuberancia vegetal llena de endemismos en formaciones de fayal-brezal y laurel, musgos, helechos y un suelo enriquecido por abundante materia orgánica.
Se trata de un ecosistema muy húmedo en el que siempre crees estar mojándote- y de hecho así es-. Es un mar de nubes que no deja de gotear sobre ti, una transición entre los bosques templados y las selvas tropicales. Visítalo en La Gomera, en el Parque Nacional de Garajonay, un hábitat vegetal congelado en el tiempo desde hace miles- y millones- de años. El valor del tiempo.

21 de febrero de 2014

La Gomera, first round

El sol se levanta sobre La Gomera, el Valle de Hermigua despierta sus colores y el Roque Cano se despereza; cientos de barrancos se despatarran por toda la isla mientras su misterioso interior permanece envuelto en nubes.
A la caza del Parque Nacional de Garajonay, los bosques de laurisilva y su lluvia horizontal...

25 de noviembre de 2013

Diminutolandia

Lástima que lluvias y desprendimientos impidiesen el acceso a Los Tilos, uno de los mejores ejemplos de laurisilva, según dicen, en las Islas Canarias.

De lo poco que pudimos ver, ahí van algunos pequeños habitantes de estos ecosistemas terciarios tan valiosos.

23 de marzo de 2013

El Macizo de Anaga, al lado de todo lo demás

Lo convencional habría sido ir directamente del aeropuerto al hotel, esperar a que saliera algo el sol y no parar de estirar las piernas en la hamaca durante el resto del viaje... con alguna excursión para desentumecer el cuerpo.
Lo nuestro es recoger el coche de alquiler para perdernos, y la primera tarde lo hicimos por el Macizo de Anaga, el sector nororiental de la isla de Tenerife. Se trata de una formación montañosa de origen volcánico tan antigua que los procesos erosivos han eliminado las formas originales del relieve, generando otras derivadas tan llamativas como los diques basálticos y fonolíticos- bloques a modo de torreones debido a la erosión diferencial- o los barrancos, profundos y verticales, factor decisivo para su difícil accesibilidad, el escaso poblamiento y la casi inexistente presencia de turismo.
Tampoco quisimos perder la oportunidad de tener nuestro primer contacto con la laurisilva, bosque nuboso tropical que ocupaba la cuenca mediterránea antes de las glaciaciones cuaternarias y que hoy sólo se encuentra en la región- natural, geológica y climatológica- macaronésica (del griego, "islas alegres o afortunadas") y unos pocos enclaves más del planeta.
La altitud del Monte de las Mercedes y el paso de los vientos Alisios nos permiten sumergirnos en él y buscar otra forma de concebir la luz, disfrutar de un mar de nubes que constantemente derrama humedad y del verdor efervescente de la vida creciendo por todas partes. Esas circunstancias- vientos dominantes y orografía- son las que determinan las diferencias en horas de sol, días de lluvia y, en último término, factura turística entre las vertientes Norte y Sur de las Islas Canarias... por si alguien se preguntaba por qué la gente se broncea más en Las Américas que en Puerto de la Cruz.
Fue sólo el inicio, seguido de unas deliciosas papas arrugás con mojo picón; pero ya pudimos comprobar que el menú nos iba a sorprender. Afortunados nosotros.