... que se espabile, pronto se convertirá en verano.
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19 de abril de 2013
Sol, solete, solito...
Si alguien aún no se ha dado cuenta de que la primavera ha entrado como un elefante en una cacharrería...
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3 de diciembre de 2012
Buscando trilobites
Bueno, a lo mejor no hay que ser tan ambiciosos, pero es que así es más divertido, peliculero e imaginativo.
No hay tiempo que perder, agachamos la cabeza, observamos atentamente alrededor de los pies, nos ponemos en cuclillas, rebuscamos y arrastramos cuidadosamente las yemas de los dedos sobre la superficie que pisamos, la que sea. Algunos, o muchos, te mirarán extrañados, suspicaces- acostumbran a ver sólo de frente, con prisas, sin observar a su alrededor-, indiferentes, a lo mejor pensando que eres un bicho raro. Pero les picará el mosquito de la curiosidad y querrán saber qué hay, porque cuando un dedo apunta al cielo...
Entre las playas del Miracle y la Rabassada, una vez superada la Punta Grossa, la composición de las rocas y su textura cambia radicalmente: están plagadas de moluscos y crustáceos fosilizados y desmenuzados por la erosión, igual que el roquedo que lo guarda. Es el momento de imaginarse el mundo sin humanos, tomado por especies de invertebrados ya extintas, cambios en el nivel del mar, grandes glaciaciones y adaptaciones genéticas indescifrables.
No hay tiempo que perder, agachamos la cabeza, observamos atentamente alrededor de los pies, nos ponemos en cuclillas, rebuscamos y arrastramos cuidadosamente las yemas de los dedos sobre la superficie que pisamos, la que sea. Algunos, o muchos, te mirarán extrañados, suspicaces- acostumbran a ver sólo de frente, con prisas, sin observar a su alrededor-, indiferentes, a lo mejor pensando que eres un bicho raro. Pero les picará el mosquito de la curiosidad y querrán saber qué hay, porque cuando un dedo apunta al cielo...
Entre las playas del Miracle y la Rabassada, una vez superada la Punta Grossa, la composición de las rocas y su textura cambia radicalmente: están plagadas de moluscos y crustáceos fosilizados y desmenuzados por la erosión, igual que el roquedo que lo guarda. Es el momento de imaginarse el mundo sin humanos, tomado por especies de invertebrados ya extintas, cambios en el nivel del mar, grandes glaciaciones y adaptaciones genéticas indescifrables.
1 de noviembre de 2012
Escuchar el mar, ése ejercicio
Tener el mar a mano es un lujo, y poder disfrutarlo un placer. De casa a la playa del Miracle apenas tenemos quince minutos paseando, desconexión de la ciudad para entrar en la modorra del mundo marino, acunados por las olas.
Nos gusta bajar a sentirlo de cerca, retozando en la arena o bañándonos la piel con su brisa. Un rato junto al mar barre la escoria de la mente, serena al más irascible.
Tarragona tiene entre sus playas escondites perfectos para pasar las horas en paz; rocas y pedregales, como los de Punta Grossa, donde sólo se puede acceder a pie (te jodes, coche) y necesitas emular a las cabras, saltando entre las piedras y esquivando matorrales y chumberas; radicales de centro comercial absténganse. El resto de la escenografía corre en la cuenta del mar, que una y otra vez se estampa contra las rocas y se desvanece en un catálogo de sonidos que guardar y llevarse a casa.
Nos gusta bajar a sentirlo de cerca, retozando en la arena o bañándonos la piel con su brisa. Un rato junto al mar barre la escoria de la mente, serena al más irascible.
Tarragona tiene entre sus playas escondites perfectos para pasar las horas en paz; rocas y pedregales, como los de Punta Grossa, donde sólo se puede acceder a pie (te jodes, coche) y necesitas emular a las cabras, saltando entre las piedras y esquivando matorrales y chumberas; radicales de centro comercial absténganse. El resto de la escenografía corre en la cuenta del mar, que una y otra vez se estampa contra las rocas y se desvanece en un catálogo de sonidos que guardar y llevarse a casa.
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27 de julio de 2012
¿Cuánto cuesta el verano?
¿Hay algo más veraniego que comerse un melocotón bien fresquito? Sí, comerse un melocotón bien fresquito, un par de tajadas de sandía roja y dulce y darse un chapuzón.
La propia palabra "verano" nos llena de alegría... y de recuerdos, siempre a la caza del mejor de nuestras vidas. No hay verano sin que Telecinco saque el típico plano de las playas a rebosar de Benidorm, ni el topless de turno: "tápate que te va a ver tu padre en tetas y verás la que monta".
De playero tengo sólo las chanclas, pero me encanta el sol, dormir despatarrado en la cama, sentir el ventilador en el lomo y devorar tarrinas de helado; casualmente con esto último me pasa como con los mantecados: soy intemporal. El verano es tiempo de viajes, de bicicletas, de escapadas a la montaña y aventuras de campamento, de ver a la familia y los amigos, del cine al aire libre en la plaza, de las fiestas de pueblo, de disfrutar la noche, del hielo...
Y cuando termine éste volveré a decir "ya mismo está aquí el verano", porque si no la respuesta a la pregunta es "nueve meses".
La propia palabra "verano" nos llena de alegría... y de recuerdos, siempre a la caza del mejor de nuestras vidas. No hay verano sin que Telecinco saque el típico plano de las playas a rebosar de Benidorm, ni el topless de turno: "tápate que te va a ver tu padre en tetas y verás la que monta".
De playero tengo sólo las chanclas, pero me encanta el sol, dormir despatarrado en la cama, sentir el ventilador en el lomo y devorar tarrinas de helado; casualmente con esto último me pasa como con los mantecados: soy intemporal. El verano es tiempo de viajes, de bicicletas, de escapadas a la montaña y aventuras de campamento, de ver a la familia y los amigos, del cine al aire libre en la plaza, de las fiestas de pueblo, de disfrutar la noche, del hielo...
Y cuando termine éste volveré a decir "ya mismo está aquí el verano", porque si no la respuesta a la pregunta es "nueve meses".
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