... que se espabile, pronto se convertirá en verano.
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19 de abril de 2013
Sol, solete, solito...
Si alguien aún no se ha dado cuenta de que la primavera ha entrado como un elefante en una cacharrería...
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1 de noviembre de 2012
Escuchar el mar, ése ejercicio
Tener el mar a mano es un lujo, y poder disfrutarlo un placer. De casa a la playa del Miracle apenas tenemos quince minutos paseando, desconexión de la ciudad para entrar en la modorra del mundo marino, acunados por las olas.
Nos gusta bajar a sentirlo de cerca, retozando en la arena o bañándonos la piel con su brisa. Un rato junto al mar barre la escoria de la mente, serena al más irascible.
Tarragona tiene entre sus playas escondites perfectos para pasar las horas en paz; rocas y pedregales, como los de Punta Grossa, donde sólo se puede acceder a pie (te jodes, coche) y necesitas emular a las cabras, saltando entre las piedras y esquivando matorrales y chumberas; radicales de centro comercial absténganse. El resto de la escenografía corre en la cuenta del mar, que una y otra vez se estampa contra las rocas y se desvanece en un catálogo de sonidos que guardar y llevarse a casa.
Nos gusta bajar a sentirlo de cerca, retozando en la arena o bañándonos la piel con su brisa. Un rato junto al mar barre la escoria de la mente, serena al más irascible.
Tarragona tiene entre sus playas escondites perfectos para pasar las horas en paz; rocas y pedregales, como los de Punta Grossa, donde sólo se puede acceder a pie (te jodes, coche) y necesitas emular a las cabras, saltando entre las piedras y esquivando matorrales y chumberas; radicales de centro comercial absténganse. El resto de la escenografía corre en la cuenta del mar, que una y otra vez se estampa contra las rocas y se desvanece en un catálogo de sonidos que guardar y llevarse a casa.
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27 de agosto de 2012
Sanatori de la Savinosa, cura de espantos
Seguro que Iker Jimenez estaría encantado aquí: en su ambiente para soltar la imaginación, cómodo en una noche tormentosa y feliz creyente de escalofriantes cacofonías donde sólo hay ratas correteando. Entre las playas de la Rabassada y la Savinosa, donde Tarragona deja de ser ciudad y la costa pierde su nombre a favor de los chiringuitos y la masacre del ladrillo, antes se trataba a los enfermos de tuberculosis.
Un pequeño saliente rocoso, privilegiado, rodeado de una densa masa de pinos y acotado por dos playas es un buen lugar para cualquier cura, hoy de espanto ante la dejadez. Lo que podría ser un perfecto edificio para actividades sociales, educativas o culturales es sólo un despojo para el vandalismo.
Todo desvencijado y violentado, pasto para la degradación y la depravación, reflejo de la ruina en las entrañas humanas. Estas paredes y ventanas espectrales, hoy pintadas, rotas, carcomidas y roídas, han tenido que ver de todo, pero ahora supuran abandono.
Vendrán tiempos mejores, como el sueño profundo del que sale la vida tras el invierno.
Un pequeño saliente rocoso, privilegiado, rodeado de una densa masa de pinos y acotado por dos playas es un buen lugar para cualquier cura, hoy de espanto ante la dejadez. Lo que podría ser un perfecto edificio para actividades sociales, educativas o culturales es sólo un despojo para el vandalismo.
Todo desvencijado y violentado, pasto para la degradación y la depravación, reflejo de la ruina en las entrañas humanas. Estas paredes y ventanas espectrales, hoy pintadas, rotas, carcomidas y roídas, han tenido que ver de todo, pero ahora supuran abandono.
Vendrán tiempos mejores, como el sueño profundo del que sale la vida tras el invierno.
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