Encuentro ahora estas fotos y recuerdo lo que pudo ser y nunca fue, pulgón mediante. Una pena.
12 de octubre de 2013
8 de octubre de 2013
Banyoles, ahora que vuelve el otoño
El suelo teñido de ocre. Hojas que crujen bajo los pies. El frescor del rocío en una mañana fresca y soleada cuando el verano ya está en el armario. Árboles que mudan colores. Setas que levantan cabeza. Y un lago, manso como un espejo, entre verdes y azules.
El Lago de Bañolas (Estany de Banyoles, en catalán) es un paraje único y peculiar, escénico y simbólico como pocos en esta tierra de contrastes y paisajes singulares. Alimentado por leyendas surgidas del desconocimiento sobre el origen de sus aguas (se trata de una cuenca cárstica, en la que el agua subterránea drena verticalmente entre sustratos permeables tras encontrar en su circulación horizontal materiales impermeables levantados por la falla de l'Empordà, al Este), es un lugar perfecto para pasear y sacar del bolsillo un anillo mientras hincas la rodilla. Ojo, es solo una idea; algunos tenemos formas más mundanas y prosaicas, en las que amor y compromiso se representan con helados de chocolate.
Ahora me da por imaginarme entre juncos, sauces, alisos y olmos a un pintor impresionista, armado con sus pinceles e inspiración una tarde entera de luces cambiantes a lo largo de la ribera. O a un paciente pescador con su caña. O a un padre con su hijo buscando curiosidades naturales bajo una espesa niebla matinal, interpretando los interminables cambios de estación. O a un equipo de botánicos y biólogos estudiando el avance y retroceso de las especies en la zona, o a un grupo de señoras paseando, o a deportista corriendo alrededor del lago, o a unos niños montando en bicicleta...
El Lago de Bañolas (Estany de Banyoles, en catalán) es un paraje único y peculiar, escénico y simbólico como pocos en esta tierra de contrastes y paisajes singulares. Alimentado por leyendas surgidas del desconocimiento sobre el origen de sus aguas (se trata de una cuenca cárstica, en la que el agua subterránea drena verticalmente entre sustratos permeables tras encontrar en su circulación horizontal materiales impermeables levantados por la falla de l'Empordà, al Este), es un lugar perfecto para pasear y sacar del bolsillo un anillo mientras hincas la rodilla. Ojo, es solo una idea; algunos tenemos formas más mundanas y prosaicas, en las que amor y compromiso se representan con helados de chocolate.
Ahora me da por imaginarme entre juncos, sauces, alisos y olmos a un pintor impresionista, armado con sus pinceles e inspiración una tarde entera de luces cambiantes a lo largo de la ribera. O a un paciente pescador con su caña. O a un padre con su hijo buscando curiosidades naturales bajo una espesa niebla matinal, interpretando los interminables cambios de estación. O a un equipo de botánicos y biólogos estudiando el avance y retroceso de las especies en la zona, o a un grupo de señoras paseando, o a deportista corriendo alrededor del lago, o a unos niños montando en bicicleta...
4 de octubre de 2013
A cal y canto
Puede que las ratas se escondan en el interior, y que su oscuridad abandonada esté aguardando la putrefacción de los cuerpos decapitados en una futura revuelta contra la clase política.
Son las mazmorras de hoy, y las hay en todas las ciudades.
Son las mazmorras de hoy, y las hay en todas las ciudades.
30 de septiembre de 2013
El vigía y la fortaleza
Puestos a elegir yo me quedo con el de las plumas negras; aunque era un temerario acercándose a por comida, en el fondo no tenía maldad alguna. E incluso padecería mal de altura, porque... ¿qué hacía un cuervo a casi 2.500 metros de altitud?
Apuesto a que con ese pico sería capaz de desgarrar la cubierta de cualquier telescopio. Sin duda él ganaría jugando a piedra, papel o tijera.
27 de septiembre de 2013
El viejo, el banco y Hemingway
Se acercó tanto que casi sentía su aliento. El viejo tenía la piel clara como un fogonazo, arrugada y cubierta de pecas. Sus ojos, escondidos tras unas gafas con cristales cruelmente gruesos, transmitían una mirada intensa y viva, aunque cargaban con la melancolía del tiempo que ya no volverá.
-Buenas tardes, joven -dijo.
-Buenas tardes, señor.
-¿Le molesta si le pregunto qué está leyendo?
-No, claro que no. "Por quién doblan las campanas", de Hemingway.
-¡Oh! ¡Oh! Que alegría me das -exclamó, y mientras lo decía parecía extasiado-. ¡Hemingway!
-Me alegra que sea una buen noticia para usted -contestó el otro desde el banco, aún con el libro abierto entre las manos.
-¡Hemingway! -casi suspiró-. ¡Qué hombre más... intenso! ¿Te gustan sus libros?
-Sí, me gustan sus personajes, y sus historias, aunque odio la tauromaquia y la guerra.
-Bueno, bueno -dijo el viejo tratando de quitarle peso al asunto-, ¿has leído "El viejo y el mar"?
-Sí, me gustó mucho, sobre todo la voluntad inagotable del pescador.
-"Por quién doblan las campanas", Hemingway. ¡Oh! La República, la Guerra Civil, qué escritor, qué vida. Sabes... -hizo una pausa para quitarse, limpiar y ponerse de nuevo las gafas-, yo leía mucho, muchísimo, pasaba horas leyendo, novelas sobre todo. Te gustan las novelas, ¿verdad?
-No es mi género favorito -contestó el otro-. Me gusta mucho leer literatura de viajes y relatos de antiguas expediciones, además de cualquier cosa que caiga en mis manos sobre medio ambiente y geografía. Pero de vez en cuando elijo una novela.
-¡Oh! -exclamó una vez más-. Maravilloso, qué lecturas tan entretenidas y cautivadoras. Me gusta la geografía, aprender de cada lugar, conocer cómo y dónde vive la gente, saber qué cultivan y por qué. Eso es viajar desde el sillón de casa -y parecía que las palabras le salían a borbotones, que rejuvenecía-.
-Sí... -apenas pudo decir el otro mientras su afirmación se perdía bajo la sombra de los árboles.
-Yo leía mucho, mucho. Mi biblioteca es enorme, y he leído de todo. Pasaba las horas con novelas, ensayos, libros de filosofía, poesía, cuentos, no paraba de leer. Pero los ojos se cansaron, ¿sabes? He perdido mucha vista, apenas puedo leer con una lupa y mucha luz directa sobre las hojas. Mis hijos no quieren que lea para que no me quede ciego, casi no me dejan, y hay veces que no puedo aguantarlo y leo a escondidas -los ojos empezaron a brillarle, vidriosos, enrojeciéndose por instantes-. No poder leer me está consumiendo más rápido que cualquier enfermedad. Con los libros siento como si mi cuerpo recuperase energías.
-Vaya...
-¿Podrías hacer una cosa por mí y te dejo seguir leyendo sin molestarte más? -preguntó el viejo, aún emocionado.
-Claro que sí, dígame. Y no se preocupe, usted no molesta.
-¿Podrías leerme un párrafo, o dos, mejor dos, por favor, de tu libro? Da igual, lo que tengas delante, lo último que hayas leído. Quiero sentir de nuevo la fuerza de Hemingway aquí dentro- dijo mientras se llevaba la mano al pecho.
-Por supuesto, será un placer.
-Sabes, me gusta que la gente lea, pero me gusta más verlos leer, en cualquier lugar. Siento que están disfrutando.
Entonces el viejo calló y el otro comenzó a leer..
*Un post diferente para celebrar la entrada número 200 del blog. La fotografía puede haber sido tomada en cualquier lugar donde viva un loco soñador...
-Buenas tardes, joven -dijo.
-Buenas tardes, señor.
-¿Le molesta si le pregunto qué está leyendo?
-No, claro que no. "Por quién doblan las campanas", de Hemingway.
-¡Oh! ¡Oh! Que alegría me das -exclamó, y mientras lo decía parecía extasiado-. ¡Hemingway!
-Me alegra que sea una buen noticia para usted -contestó el otro desde el banco, aún con el libro abierto entre las manos.
-¡Hemingway! -casi suspiró-. ¡Qué hombre más... intenso! ¿Te gustan sus libros?
-Sí, me gustan sus personajes, y sus historias, aunque odio la tauromaquia y la guerra.
-Bueno, bueno -dijo el viejo tratando de quitarle peso al asunto-, ¿has leído "El viejo y el mar"?
-Sí, me gustó mucho, sobre todo la voluntad inagotable del pescador.
-"Por quién doblan las campanas", Hemingway. ¡Oh! La República, la Guerra Civil, qué escritor, qué vida. Sabes... -hizo una pausa para quitarse, limpiar y ponerse de nuevo las gafas-, yo leía mucho, muchísimo, pasaba horas leyendo, novelas sobre todo. Te gustan las novelas, ¿verdad?
-No es mi género favorito -contestó el otro-. Me gusta mucho leer literatura de viajes y relatos de antiguas expediciones, además de cualquier cosa que caiga en mis manos sobre medio ambiente y geografía. Pero de vez en cuando elijo una novela.
-¡Oh! -exclamó una vez más-. Maravilloso, qué lecturas tan entretenidas y cautivadoras. Me gusta la geografía, aprender de cada lugar, conocer cómo y dónde vive la gente, saber qué cultivan y por qué. Eso es viajar desde el sillón de casa -y parecía que las palabras le salían a borbotones, que rejuvenecía-.
-Sí... -apenas pudo decir el otro mientras su afirmación se perdía bajo la sombra de los árboles.
-Yo leía mucho, mucho. Mi biblioteca es enorme, y he leído de todo. Pasaba las horas con novelas, ensayos, libros de filosofía, poesía, cuentos, no paraba de leer. Pero los ojos se cansaron, ¿sabes? He perdido mucha vista, apenas puedo leer con una lupa y mucha luz directa sobre las hojas. Mis hijos no quieren que lea para que no me quede ciego, casi no me dejan, y hay veces que no puedo aguantarlo y leo a escondidas -los ojos empezaron a brillarle, vidriosos, enrojeciéndose por instantes-. No poder leer me está consumiendo más rápido que cualquier enfermedad. Con los libros siento como si mi cuerpo recuperase energías.
-Vaya...
-¿Podrías hacer una cosa por mí y te dejo seguir leyendo sin molestarte más? -preguntó el viejo, aún emocionado.
-Claro que sí, dígame. Y no se preocupe, usted no molesta.
-¿Podrías leerme un párrafo, o dos, mejor dos, por favor, de tu libro? Da igual, lo que tengas delante, lo último que hayas leído. Quiero sentir de nuevo la fuerza de Hemingway aquí dentro- dijo mientras se llevaba la mano al pecho.
-Por supuesto, será un placer.
-Sabes, me gusta que la gente lea, pero me gusta más verlos leer, en cualquier lugar. Siento que están disfrutando.
Entonces el viejo calló y el otro comenzó a leer..
*Un post diferente para celebrar la entrada número 200 del blog. La fotografía puede haber sido tomada en cualquier lugar donde viva un loco soñador...
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