Saluda al pajarito...
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15 de mayo de 2015
12 de noviembre de 2014
Relato breve (I): el gato sereno
Como últimamente no tengo mucho tiempo... o mejor dicho, lo dispongo de otra forma, empiezo una serie de fotografías sueltas que, de otra forma, no tendrían salida.
12 de octubre de 2013
6 de junio de 2013
1 de abril de 2013
Las plantas de mi madre
Por un lado las de interior, por otro las que necesitan baños de sol; están por todas partes, sobre tiestos y jardineras, cuidadas con esmero, sus dosis de agua, una pizca de cariño y palabras para mimarlas, que no falten.
El pequeño Pablo ya sale a ver las plantas de la abuela, como cuando va al parque y busca sus diminutos tesoros. Pronto él también ayudará a regarlas, a darles el empujón de cada día; un mundo más verde y agradable es posible.
¡Regaderas, a trabajar!
El pequeño Pablo ya sale a ver las plantas de la abuela, como cuando va al parque y busca sus diminutos tesoros. Pronto él también ayudará a regarlas, a darles el empujón de cada día; un mundo más verde y agradable es posible.
¡Regaderas, a trabajar!
26 de marzo de 2013
El Jardín Americano de Sevilla. Chapuza "made in"
No recuerdo haber visto un lugar dedicado a la naturaleza más olvidado que éste. Tenía que ser en Sevilla, claro, ilustración de desidia, pésima gestión y nulo amor por el territorio. Hay parques en cualquier pueblo- y área de servicio- que reservan algún pequeño rincón para un reducido muestrario de plantas- aromáticas, crasas, cactáceas- y consiguen mucho mejor resultado; pero en Sevilla "hay que mamar".
Su Jardín Americano se creó para que durante la Exposición Universal de 1992 se diera a conocer la diversidad botánica de dicho continente. Durante casi dos décadas permaneció en el ostracismo, hasta que en 2010 el Ayuntamiento socialista lo reabrió previa inversión de ocho millones y medio de euros (¿?). Por su ubicación a orillas del Guadalquivir es un lugar privilegiado, pudiendo desde allí disfrutar de su ribera fluvial y las vistas de la opuesta; está junto al Monasterio de Santa María de las Cuevas (o de la Cartuja) y a escasos metros de un diplodocus especulativo horrendo, supuesto nuevo referente urbano y económico (¡una peineta en toda regla!). Pero si no hay bares ni cofradías no interesa, oiga, que somos de recias tradiciones.
No lo recuerdo de aquellas años mozos, pero de las dos visitas que he le hecho recientemente he sacado la misma conclusión: es un bodrio. Sí, hay variedad de plantas, pero escasamente y mal indicadas, las tareas de jardinería las realizan las arañas, está sucio (es costumbre sevillana muy arraigada no usar las papeleras) y da la sensación de que el Jardín está allí para que, irónicamente, la naturaleza siga su curso... y las alimañas se hagan con el lugar. Para no dignificarlo, la web de promoción turística de Sevilla contiene una galería fotográfica vergonzosa, a la altura de su información. Todo muy cutre, como- casi- siempre.
Si aceptamos- ¡ejem!- que la inversión de 8.500.000€- ¡ejem!- fue íntegra al espacio en cuestión, ¿no se puede hablar abiertamente de negligencia del consistorio por tener que redoblar el esfuerzo económico de 1992? Si aquello estaba hecho unos zorros, sería igualmente su responsabilidad, ¿no? Pero, mientras esta crisis nos aplasta y vamos abriendo los ojos respecto a nuestros políticos, ¿no sería también lógico pensar en que es demasiado dinero incluso para sacar de las cenizas un jardín de dos hectáreas? ¿Dentro de veinte años sucederá lo mismo?
Es Sevilla, ciudad taurina y de fiestas primaverales porencimadetodaslascosas, así que ya sabemos la respuesta; reabierto y predestinado al abandono.
Apuesto a que mi madre cuida mucho mejor sus plantas en la terraza.
Su Jardín Americano se creó para que durante la Exposición Universal de 1992 se diera a conocer la diversidad botánica de dicho continente. Durante casi dos décadas permaneció en el ostracismo, hasta que en 2010 el Ayuntamiento socialista lo reabrió previa inversión de ocho millones y medio de euros (¿?). Por su ubicación a orillas del Guadalquivir es un lugar privilegiado, pudiendo desde allí disfrutar de su ribera fluvial y las vistas de la opuesta; está junto al Monasterio de Santa María de las Cuevas (o de la Cartuja) y a escasos metros de un diplodocus especulativo horrendo, supuesto nuevo referente urbano y económico (¡una peineta en toda regla!). Pero si no hay bares ni cofradías no interesa, oiga, que somos de recias tradiciones.
No lo recuerdo de aquellas años mozos, pero de las dos visitas que he le hecho recientemente he sacado la misma conclusión: es un bodrio. Sí, hay variedad de plantas, pero escasamente y mal indicadas, las tareas de jardinería las realizan las arañas, está sucio (es costumbre sevillana muy arraigada no usar las papeleras) y da la sensación de que el Jardín está allí para que, irónicamente, la naturaleza siga su curso... y las alimañas se hagan con el lugar. Para no dignificarlo, la web de promoción turística de Sevilla contiene una galería fotográfica vergonzosa, a la altura de su información. Todo muy cutre, como- casi- siempre.
Si aceptamos- ¡ejem!- que la inversión de 8.500.000€- ¡ejem!- fue íntegra al espacio en cuestión, ¿no se puede hablar abiertamente de negligencia del consistorio por tener que redoblar el esfuerzo económico de 1992? Si aquello estaba hecho unos zorros, sería igualmente su responsabilidad, ¿no? Pero, mientras esta crisis nos aplasta y vamos abriendo los ojos respecto a nuestros políticos, ¿no sería también lógico pensar en que es demasiado dinero incluso para sacar de las cenizas un jardín de dos hectáreas? ¿Dentro de veinte años sucederá lo mismo?
Es Sevilla, ciudad taurina y de fiestas primaverales porencimadetodaslascosas, así que ya sabemos la respuesta; reabierto y predestinado al abandono.
Apuesto a que mi madre cuida mucho mejor sus plantas en la terraza.
25 de febrero de 2013
Naciente, viviente
Que toda la calle huela a lavanda y las palomas no tengan más opción que inmolarse.
Seguiremos informando.
19 de febrero de 2013
Cuando el invierno regala luz
¿Qué tienen en común los países mediterráneos además de unos gobernantes golfos y una plutocracia carroñera? Exacto, una luz excepcional, cálida y radiante. Ahí ganamos por goleada a los países escandinavos, aunque no nos sirva para construir una educación menos indigna.
Por eso nunca está de más llevar la cámara colgada; en días soleados la oportunidad puede surgir en cualquier lugar, ante lo excepcional o lo cotidiano, llevando a alguien de visita turística o saliendo a echar el rato. Con el invierno recién estrenado, por suerte, tuvimos días de luminosidad primaveral y temperaturas no muy frías. Así hasta las flores te invitan a salir.
Por eso nunca está de más llevar la cámara colgada; en días soleados la oportunidad puede surgir en cualquier lugar, ante lo excepcional o lo cotidiano, llevando a alguien de visita turística o saliendo a echar el rato. Con el invierno recién estrenado, por suerte, tuvimos días de luminosidad primaveral y temperaturas no muy frías. Así hasta las flores te invitan a salir.
30 de enero de 2013
Una chuchería en el balcón
Últimamente macro, trípode y disparador automático están haciendo muy buenas migas. La puesta en escena es más profesional, de estudio; la medición de luces es más ajustada; y los encuadres se trabajan al milímetro.
Nuestras nuevas plantas no se alteran por tener un ojo de 100mm en el cogote, no se ponen coloradas ni sienten invadida su intimidad. Te dejan todo el tiempo del mundo sin preguntarles si les importa que las fotografíes.
Cada vez me lo paso mejor siendo paciente, pensando qué quiero conseguir, imaginando el resultado y dándole vueltas a las dificultades técnicas.
I love this game.
13 de diciembre de 2012
El diablo cargado de agua
No es lo mismo ver un acueducto romano que mide 217 metros de longitud con andamios que sin ellos, por eso teníamos ganas de repetir. Ahora podemos recorrer el Acueducto de les Ferreres- o Pont del Diable- por su canal de suministro a Tarragona, agua que recorría 25km de distancia; o podemos pasar bajo sus 27 metros de altura en dos niveles de arcos superpuestos. Los romanos eran unos genios aunque Astérix los ridiculizara a diario.
No es difícil llegar caminando desde la propia ciudad, aunque hay que tener paciencia: remontando el curso del Francolí para pasar por debajo de la carretera nacional que une Tarragona con Lleida, o desde Sant Pere i Sant Pau, entrando por la retaguardia y atravesando un frondoso bosque de pinos.
El lugar es perfecto para echar el rato en familia, con amigos, pasear, abrir ojos y pecho; y considerablemente mejor que sus industriosos alrededores. Incluso viene bien reencontrarte con viejos amigos, como esta temerosa Mantis religiosa que andábamos buscando; sólo esperaba ya nuestro saludo.
Y su precio es el de un paseo.
El lugar es perfecto para echar el rato en familia, con amigos, pasear, abrir ojos y pecho; y considerablemente mejor que sus industriosos alrededores. Incluso viene bien reencontrarte con viejos amigos, como esta temerosa Mantis religiosa que andábamos buscando; sólo esperaba ya nuestro saludo.
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